Recetas ‘productos ecologicos’
La alimentación ecológica otra vez en entredicho
Esta es otra mala noticia para los productos ecológicos. Hace no mucho os decíamos que investigadores de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos aseguraban que, tras un trabajo de revisión de más 200 estudios, los productos ecológicos u orgánicos no son más nutricionales ni ofrecen más beneficios o menos riesgos para la salud que sus alternativas convencionales.
Hoy sabemos que una dieta ecológica durante los meses del embarazo no impide malformaciones del pene de los niños gestantes.
Rompiendo el mito de los productos ecológicos
Des hace unos años a esta parte se han producido muchos cambios en el mundo de la alimentación. Uno de estos cambios han sido el aumento de la comercialización y consumo de productos ecológicos. Estos productos (sobre todo frutas, verduras, hortalizas y ‘derivados’ animales -leche, yogures, quesos etc-) afirmaban ser mucho más recomendables para la salud ya que el uso de pesticidas industriales era menor que en una explotación convencional y todas las fases del proceso productivo y de recolección se hacían de forma más tradicional.
Pues bien, un estudio demuestra que este sistema de producción ,el ecológico, no es mejor para la salud que el sistema convencional.Un mito más en la salud que se viene abajo.
4 claves para identificar si un producto es ecológico o no ¡Qué no te la cuelen!
Los productos ecológicos están más de moda que nunca. Parece que alimentarse de productos biológicos es lo más ‘cool’, sin embrago, ¿Cómo podemos reconocer si un producto es realmente ecológico? Muchas veces, tras la denominación ‘bio’ se disfrazan productos que no son tan ecológicos como nos venden.
1. No podemos dejarnos llevar por este tipo de denominaciones tan genéricas y ambiguas, que normalmente no suelen estar reguladas, salvo excepciones. Por ejemplo, los términos “bio” y “biológico” se podían utilizar hasta mediados de 2006 en todo tipo de alimentos, hasta que la ley restringió su uso a productos elaborados exclusivamente con métodos ecológicos
2. La falta de transparencia. Hay que desconfiar de aquellos productos que no ofrecen información detallada sobre su condición “verde”, o si no resulta fácil contactar con su servicio de atención al consumidor.
3. Juego de similitud terminológica. Por ejemplo, ‘reciclable’ (producto que se puede reciclar) no es lo mismo que ‘reciclado’ (producto hecho con materiales que provienen del reciclaje).
4. Envoltorio bonito. Por mucho que el envoltorio y su diseño sea muy naturalista, con colores verdes y palabras muy ‘eco’… no todo es oro lo que reluce, aunque saben que por la vista, es fácil de convencer.
Así pues, para asegurarnos que aquello que compramos, realmente es ecológico, deberemos leer detenidamente la etiqueta. Ésta es la que nos hará salir de dudas.








