150 años de sabor en una botella
Louis Moritz, uno de los pioneros de la industria cervecera catalana, llegó hace 157 años a Barcelona, traía consigo algo que había aprendido en su Alsacia natal: el arte del 'brassage', el arte de la elaboración de cerveza.
Su toque fue pasando de generación en generación dentro de su familia durante décadas, actualmente sus descendientes directos son los encargados de recoger y continuar su labor, elaborando cerveza según la mejor tradición cervecera alsaciana.
La Cerveza Moritz se elabora mediante la cocción de maltas extrapálidas, y con agua de Font d'Or del macizo del Montseny-Guilleries, perteneciente a la empresa Vichy catalán, con quien Cervezas Moritz ha llegado a un acuerdo para el suministro de agua traída directamente desde su manantial del Montseny. Así mismo, la cerveza está perfumada con una infusión de flores de lúpulo aromáticas de Saaz (Chequia), que le confieren un característico y extraordinario aroma.
Moritz lanzó hace dos años una línea especial inspirada en la alta gastronomía entre los que se encuentran Aigua de Moritz, una cerveza sin alcohol premium elaborada con agua mineral que destaca por su aroma. Se trata de la única cerveza sin alcohol 0,0 elaborada íntegramente con agua mineral natural del manantial Font d'Or del Montseny y está perfumada mediante la extracción en frío del aroma de la flor de
lúpulo de Saaz.
Para los más conservadores Moritz ofrece la posibilidad de viajar en el tiempo y disfrutar el sabor de la cerveza en 1856 con Moritz Alfa una cerveza que, aún siendo un producto totalmente innovador, se elabora como la primera, la de hace más de 150 años, antes de que Louis Pasteur inventara el proceso térmico de la pasteurización, el
año 1882.
Moritz Alfa es el complemento perfecto para disfrutar de la gastronomía más exquisita. Se aconseja degustarla como aperitivo o maridaje perfecto para ensaladas, vinagretas, espárragos, verduras en general, carnes blancas y quesos cremosos.
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