No puedo dejar de reírme al imaginar un restaurante lleno de gente comiendo con los ojos vendados, palpando por todos los sitios hasta encontrar algo que llevarse a la boca. Resulta divertidísimo por lo ridículo y absurdo de la situación… En fin, no quiero ni pensar cómo acabará la mesa al acabar la comida. Aunque por otro lado, todo sea por disfrutar al máximo del exquisito placer de la gastronomía. Y tú, ¿qué opinas de esta iniciativa?, ¿te apuntas a una cena a ciegas de verdad?

Sin comentarios todavía